Post Tue Jun 19, 2018 9:59 am

De paseo con Diego

A las 8 en tu casa. Tres horas, solo tenía tres horas para pensas que ponerme y prepararme. Era la primera vez que quedaba con él y estaba bastante nerviosa al verdad, a mi ese chico me gustaba desde hace mucho tiempo, desde que nos conocimos. Pero estaba tonteando con una de mis mejores amigas y eso, es sagrado.

Ahora no me hablo con esa chica, por lo tanto tengo carta blanca, además ella se tiró a un chico con el que estube de rollo. De todas formas, no tenia mucha fé en que algo pasara entre nosotros. A el le gustó mi amiga y yo con ella no tengo ningun parecido, ella es bajita, guapisima de pelo liso largo y delgadita. Yo soy todo lo contrario, alta, pelo corto y encima rellenita, lo único que me gusta de mi al contrario que de mi amiga, son mis pechos, ya que los tengo bien grandes y firmes.

El chico con el que habia quedado, se llamaba Diego, era alto, pelo corto, moreno de piel y ojos verdes. Hacia mucho deporte por lo que su cuerpo era marcadito, tenia unos brazos fuertes y un abdomen duro y bonito. Por ese motivo pensaba que entre é y yo jamás pasaria nada, pero de todas formas quería ponerme guapa, aunque ya sabeis: aunque la mona se vista de seda...

Alfín llegó la hora, decidi ponerme una falda vaquera y una camiseta de tirantes, que me marcaba los pechos y los hacía bonitos. No me pinté mucho, sabía que a el no le gustaban muy maquilladas y me dejé el pelo suelto. Eran las 8 y yo estaba esperando en mi portal, él me habia llamado y pasaría a buscarme de un momento a otro. Estaba pensando en temas de conversacion para no provocar silencios incómodos cuando el cláxon de un coche me alertó. Ya había llegado. Me subí al coche nos saludamos con dos besos y ahí comenzó una tarde especial para mí.

Empezamos a hablar mientras él conducía, de forma animada y divertida, la verdad que no tenía que esforzarme mucho por pensar temas de conversación él ponía mucho de su parte para hacermelo pasar bien y pasarlo bien él también. El hecho de no habernos visto nunca en persona, nada más que en contadas ocasiones y de casualidad no influyó mucho. Al principio estaba un poco cortada, pero a medida que hablabamos más yo iba relajándome.

Llegamos a un descampado encima de una montaña y el paró el coche. Dijo que me había llevado a aquel lugar, porque era su preferido, le ayudaba sentarse en el acantilado y mirar hacia el mar. Nos sentamos allí los dos y vimos como el sol cada vez se escondía mas y daba paso a la noche. Hablábamos a ratos y otros ratos nos quedabamos en silencio. No eran silencios incomodos, todo lo contrario, daban pie a pensar y reflexionar. Me encantaba ese sitio y me gustaba mucho mas, estar a su lado en ese momento.

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Empezó a hacer frío y mi piel se estremecía con cada ráfaga de viento. Hacía rato que su mano se habia posado en mi pierna y la acariciaba constantemente, con la yema de sus dedos. Eso provocaba en mí, escalofríos y él lo notaba. Me dijo que le encantaba mi piel, suave y delicada. Su mano morena, resaltaba en el blanco de mi piel, era un contraste precioso. Me agarró el rostro, con delicadeza, y se acercó a mi, me besó la mejilla y la acarició. Yo había cerrado los ojos y me dejaba llevar, no creía que esos besos llegaran a más. No estaba dispuesta a hacerme ilusiones con alguien que sabía que no quería nada conmigo. Al ver que yo no correspondia a sus besos, apartó sus labios de mi.

-¿Te pasa algo?- Me preguntó, algo indignado.

-No... ¿Por qué?- Estaba algo confundida, ¿esperaba algo más de mí?

-Nose... No respondes a mis caricias, quizás no te gusto- Tras esa respuesta, se levantó.

Tenía frío y esas preguntas me desconcertaron un poco, le invité a meternos en el coche, además ya no estabamos solos ahí sentados, se habian unido a nosotros un grupo de amigos que se acercaron a preguntar si teníamos papel de liar. Una vez dentro del coche. Diego decidió reclinar su sillón hacia atrás y me pidió que yo hiciera lo mismo con el mio. Estabamos los dos tumbados mirando el techo, a oscuras y el grupo de amigos, que tenía la música a tope, se había ido.

-¿Esperabas algo más de mi?- Tenía la mirada puesta en el techo del coche. Ahora me daba verguenza mirarle a la cara- Pensaba que sólo éramos amigos, bueno, que sólo me veias como éso. Una amiga-

-Bueno, yo siempre he notado un feeling entre nosotros, siempre me has seguido el rollo, cuando hacía una broma mas subida de tono- Él también miraba hacia arriba, pero tras decir eso, posó sus ojos en mí, fijos- Y cuando quedámos por fín, pensé que querias algo conmigo, algo mas que hablar y eso. Ya se que no te vas liando con todos, pero entre tu y yo... ¿hay confianza no?- Yo no le miraba, pero veía como sus ojos recorrian mi rostro, esperaban una respuesta y intuía una sonrisa.

-Si buéno, pero yo no sabía que tu sentías eso por mi, bueno, que querías algo más que hablar conmigo- Por primera vez en ese coche, le miré.

Nos quedamos en silencio, mirándonos el estiró su mano y me acarició la cara, el pelo. Pero no daba el paso, no se acercaba a mí. Ya no aguantaba más, ese chico me habia gustado de siempre, era muy guapo y no podía desaprobechar la oportunidad. Me acerqué a él y le besé, nos besamos durante un tiempo, y la temperatura iba subiendo, tenia una mano posada sobre su abdomen y el sus manos en mis caderas, me estaba excitando mucho, su forma de besar me volvía loca, probar su boca era lo que mas deseaba hasta ese momento, pero ahora sentía que quería más. Agarré su mano y la subí por mi camiseta, por debajo, llegando hasta mis pechos grandes, Los apretó fuerte con su mano, me pellizcó los pezones, retociendome de placer. Ahora era él el que quería mas de mi. Me hizo tumbar en mi asiento y el se posó encima de mi. Sus manos me acariciaban el pelo, bajaban por el cuello, con su boca y llegaban al borde de mi pantalon.

Hacía mucho calor y nuestras respiraciones iban en augmento. Ahora sus manos recorrían mis piernas, estaba muy cachonda y quería notarlo dentro de mi. Subió un poco mi falda y tecorrió mi tanga con un dedo. Me encantaba esa sensación y el lo sabia, habia visto lo mojada que estaba debido a sus caricias. Apartó el tanga y me metió un dedo, lo movió dentro de mi haciendome sentir muy bien e introdujo otro, ahora gemí de placer, los metió de golpe y yo sentía que estaba en las nuves, lo hacía muy bien. Mientras me follaba con los dedos me comía la boca me mordia el labio y me besaba en el cuello. No tardé en correrme en sus dedos.

Después de eso, le tumbé en su asiento, empecé a besarle. No pensaba follar con él, almenos no en ese coche. Asique llevé mi mano hasta su paquete. La tenia bien dura y parecía muy grande. Le desabroché el pantalon y se la cogí con la mano. Lo hice despacio primero, pero fuí augmentando el ritmo. Él me hizo parar.

-Hazmelo con la boca cariño- Se notaba en su mirada lo caliente que estaba, y como estaba disfrutando con mi paja.

-Pero... No se la he chupado a nadie... nunca. Alomejor no te gusta- Me habia puesto roja, pero ya era de noche asique no se veia mucho.

-Amor, siempre hay una primera vez- Agarró mi nuca, con delicadeza y me hizo bajar hasta su polla. La tenía dura, y estaba muy cerca de mi cara. La verdad que se veía grande. Incluso tenía ganas de chuparla.

Me la metí en la boca y el acariciaba mi pelo, no me cabía entera pero hacía todo lo que podia. Él me susurraba que lo hacia muy bien, que era preciosa y que le estaba encantando. Se la chupé un rato, ya que llegó otro coche y me dió un poco de corte.

-No te corras en mi boca- Se lo dije asustada, nunca habia probado el semen y no me apetecía que lo hiciera alli tampoco. Chuparsela me había puesto muy cachonda. Mientras lo hacía le miraba a los ojos y eso me ponía mucho. Me sentía como una puta, y esa sensacion me gustaba.

Paré de chuparsela, pero yo quería mas, queria que me hiciera gozar y así se lo dije. Pero cuando lo hice no pensaba en follar exactamente, quería que me comiera el coño. Él sin embargo no lo había entendido así. Me agarró de la cintura y me indicó que me levantara. No entendía muy bien porque queria que lo hiciera, pero yo me levanté.

-Sientate encima de mi un poco- Mi cara de asombro lo dijo todo.

-¿Vamos a follar? ¿aquí? no estamos solos, hay un coche ahí- Él me miró, me sonreía.

-Preciosa, nada me gustaría mas ahora, que follar contigo, te deseo- Volvió a coger mis caderas y me ayudó a pasar una pierna al rededor de él. Me agaché un poco y agarré su polla con mis manos. La introduje dentro de mi, poco a poco. Mirarle a los ojos mientras lo hacía me puso muy cachonda. Empecé a mover mis caderas, me gustaba mucho sentir su polla, grande y gorda. Follamos un rato así, pero esa posición era muy incomoda y enseguida me cansé.

-¿Nos ponemos en los asientos de detrás?- él me miró y asintió, asi que colocamos los sillones bien hacia delante y nos pusimos detrás. Los cristales estaban empañados. Hacía calor fuera y aún mas calor dentro. Me puse a cuatro patas con la cara pegada en el cristal y él aprovechó para ponerse el condón. Me folló el coño hasta hacerme correr, dos veces. Y cuando yo ya estaba agotada, se corrió. Lo pasamos verdaderamente bien y meterme su polla en la boca me gustó mucho.

-Para ser la primera vez que la chupabas... No lo has hecho tan mal- Estabamos de camino a casa ya y hablamos de lo que habia pasado esa noche. No quería nada serio con el y él conmigo tampoco, pero teníamos ese tema pendiente. Aunque ya lo habiamos zanjado.

-Jajajaj Bueno, cuando quieras, repetimos y te lo hago mejor- Le guiñé un ojo y me acerqué a besarle. Me encantaba su boca tanto como su polla.

Cuando llegamos a mi casa, nos despedimos con un beso, que resumía todo lo que había pasado esa tarde. Aún no he vuelto a quedar con él, pero espero volver a verle y volver a comer su polla.